Por Rosana Rivero Ricardo

Fotos: Javier Mola y cortesía del entrevistado

“Pasarle mota” a París y convertir a Holguín en “La ciudad de las luces” es el sueño de Richelmis Rodríguez Barea, ingeniero en Telecomunicaciones y Electrónica, convencido de que el cubano lo que no sabe, lo inventa. Descubrió los LED y se le “encendió el bombillo” para combinar sus dos aficiones: la tecnología y el arte.

Literalmente, vive de ilusiones. Sus inventos, hechos con objetos de este mundo, son más vistosos y tienen más garantía que los Made in China. La magia está en su imaginación que convierte pomos de perfume Un toque en focos de lujo para una Viazul que recorre el país completo o transforma los toscos platos de candonga en finas lámparas aparentemente de opalina azul.

Su nuevo oficio no es fortuito. Viene del sueño como ingeniero de poder crear:

“Soy especialista en tecnología e imagen médica. Por cuestiones de salud me vi obligado a alejarme de la electromedicina y decidí buscar una rama de mi perfil poco explotada en Cuba y en la que pudiera especializarme”.

Anduvo con “tan buena luz” que encontró su camino en los LED:

“La rama de la iluminación es una de las más grande que existen si tenemos en cuenta que un 33 por ciento de la electricidad que consume un país es de alumbrando. La tecnología LED es la más difundida actualmente por ser económica, fiable y duradera. Además es ecológica, pues no afecta al medio ambiente como sí hacen las lámparas fluorescentes que poseen componentes tóxicos.

“El LED es un componente semiconductor de la electricidad, que genera fotones o luz visible al pasar corriente por él. En materia de diseño no hay nada más versátil que este pequeño bombillo con el cual se pueden crear 16 millones de colores en dependencia del material con que estén construidos y alcanzar cualquier potencia.

“Mi equipo y yo hemos logrado ayudar al país con esta tecnología al crear lámparas para microscopios y equipos médicos que se introducen en pequeñas cavidades como la laringe”.

Esta especie de Rey Midas que convierte todo lo que toca en luz, quiso crear algo notorio para tener el orgullo de caminar por las calles de su ciudad y ver sus sueños hechos realidad:

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Cruz de la Loma ilumnida por los LEDs de Richelmis.

“Lo primero grande que hice fue ponerle luz a la Cruz de la Loma cuando la visita del Papa Francisco. En principio, lo que más me inspiró es que se trata de un símbolo de la ciudad. Fue un regalo para Holguín que no se limita a instalar las luces, sino a arreglarlas cada vez que se rompan.

“Después trabajé con Cosme Proenza en la iluminación del Parque de los Tiempos. Era un sueño del maestro y me propuse hacerlo posible desde aquí, sin llamar a Italia para que nos mandaran los focos.

“Le sugerí crear un efecto de agua digital en la fuente central para preservar la idea inicial del proyecto. Las luces azules y la técnica de mosaico veneciano empleado en el suelo mucho contribuyen a crear este efecto visual. También sugerí que las luces de los arcos que representan el pasado, presente y futuro, no fuesen distintas, sino verdes, para representar la esperanza”.

 

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Uno de los arcos que da acceso al Parque de Los Tiempos.
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Parque Calicto García, ciudad de Holguín.

Una de las mayores hazañas de Richelmis y su equipo fue, “a todas luces”, iluminar el parque Calixto García para el aniversario 472 de la fundación del Hato de San Isidoro de Holguín este 4 de abril:

“Los bombillos los fabricamos sin necesidad de importar  materias primas. Las lámparas LED que venden en las tiendas las cortamos en pedacitos, le hicimos la electrónica y construimos el alumbrado en su totalidad.

“Nuestro objetivo fue lograr un producto que compitiera en el mercado y fuese útil y duradero. Las luminarias del parque significan un ahorro energético y en la compra de materias primas. Antes se ponían bombillos ahorradores y duraban 15 días. Sin embrago, desde el 4 de abril  hasta la fecha no ha fallado ninguno de los 180 bombillos que pusimos.

“Mi próximo regalo a la ciudad  es la iluminación del monumento a Calixto García en el parque. Con un poquito de ingenio logras crear estas lámparas hechas a mano con cristales recuperados”.

Más ambicioso aún es el siguiente proyecto que Richelmis “dará a luz”:

“Ya tenemos los bombillos del alumbrado público para la ciudad fabricados con productos nacionales. Sin embargo, queremos ir mucho más allá. Pretendemos que cada carro, coche o bicicleta tenga su propia luz, para que al salir a la calle todo esté alumbrado y evitar accidentes”.

Si de crear proyectos se trata, este ingeniero siempre da luz verde:

“Mi lema dice algo sencillo: innova, el límite es tu imaginación. Nosotros podemos lograr cualquier cosa, porque el ingeniero está diseñado para imaginarse lo que no sepa. Eso nos convierte en el soporte tecnológico para tranformar el sueño de un artista o cualquier persona en realidad.

“Uno de los recursos más importantes del país es la inteligencia del cubano que nos permite sacarle provecho a todo. Nosotros trabajamos con productos reciclados o que vemos usualmente en las tiendas y los convertimos en componentes asequibles, duraderos, diseñados para las condiciones de nuestro país. También creamos productos que a menudo no aparecen en las redes comercializadoras o son muy cotosos como las lámparas para las cámaras de video”.

Tanto tiempo junto a los LEDs hace que nunca se le apague la chispa:

“Mi próximo sueño es iluminar las señales de tránsito de las principales avenidas de la ciudad.

“Además quisiera que todas las personas en casa puedan construir un artículo de iluminación con esta tecnología. Hay nociones sencillas que pueden publicarse para que la gente aprenda. El país dedicó vario años en entrenarme y esa sería la mejor oportunidad para poner en práctica la frase que define mí filosofía: La vida se nos da y la merecemos dándola”.

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